7 October, 2022
Diario de Guerrero

DESDE 1947

Alibastik, luchador, promotor, maestro y diseñador de la lucha libre en Chilpancingo

Instalado en un pequeño puesto callejero, aún conserva la máscara que hace más de cuatro décadas le dio gloria en el cuadrilátero. Él es Alibastik, un luchador profesional que pisó arenas de la Ciudad de México, Morelos, Acapulco, Puebla, Guadalajara y Torreón y hoy ya retirado del deporte confecciona y vende máscaras para sobrevivir.

Hermes Vázquez García, nació en el municipio de Olinalá, a los tres años fue llevado a la Ciudad de México y a los 13 por problemas de su familia se treparon en un carro y llegaron a Chilpancingo, donde se preparó para ser luchador junto a un grupo de otros diez deportistas.

Alibastik sólo mide un metro con 60 centímetros y debido a ello pudo incursionar en la lucha de los minis con un grupo que lideraba Mascarita Sagrada y en el que usaba la máscara de Pentagoncito.  “En su momento me ofrecieron tener la franquicia del luchador mini Cien Caras, pero representaba una inversión que salía de mi presupuesto, además de que no me garantizaba tener trabajo para sostenerla”.

Cuando joven, Hermes estuvo inscrito en la preparatoria número uno, sin embargo, dejó la escuela para dedicarse de tiempo completo al entrenamiento para ser luchador profesional, en esos años, él se inició en el trabajo de confeccionar máscaras. Como anécdota recordó que él hizo la máscara original de los torbellinos azules que son hasta hoy los luchadores más conocidos que ha dado Chilpancingo.

Con pesar recordó una anécdota en la que el luchador Lizmark con quien tenía amistad le ofreció irse a la Ciudad de México a luchar de tiempo completo, pero eso le obligaría a perder su trabajo como prosector del Semefo de Chilpancingo y decidió no seguirlo, “tenía que renunciar y allá no era nada seguro”.

Con 64 años de su participación en la lucha, ahora está prácticamente reducida a la elaboración de máscaras que ofrece en un pequeño estante en la bajada del Puente del Capricho, frente a la tienda departamental Coopel. 

Su trabajo hoy es diseñar las máscaras idénticas a las de los profesionales o personalizadas al gusto del cliente, también elabora playeras con aplicaciones similares a las máscaras de los profesionales y durante la pandemia hizo cubrebocas con motivos de máscaras.

Actualmente tiene un ring de Lucha libre instalado en las inmediaciones del a colonia del PRI, donde ha tratado de crear una escuela de lucha libre pero no ha logrado tener las condiciones propicias, “aquí no tenemos ningún tipo de apoyo para el deporte de la lucha libre, si tuviéramos un espacio donde meter el ring, podríamos tener a niños y jóvenes practicando y obviamente alejándolos de las drogas”.

“Todo lo que hice fue siempre con mis recursos me iba a luchar fuera, pagando mis gastos de mi dinero y las pagas siempre fueron malas, la lucha libre apasiona mucho, pero es muy mal pagada”.

Hoy Alibastik es una leyenda de la lucha en Chilpancingo, y aunque él se retiró la máscara, su legado sigue con su hijo que decidió luchar portando el mismo nombre de Alibastik Jr, a quien pidió seguir en sus redes sociales y acudir a verlo volar en el pancracio.

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